Ignacio Larronde te muestra su luz

Con 24 años de edad y un gran talento que le desborda, Ignacio Larronde es un artista puro, un alma vieja que regresó a este plano para dar mucho a través de sus creaciones.
Esta redacción lo conoció hace algunos años y nos da mucho gusto verlo crecer a lo largo del tiempo, así que para que ustedes puedan agarrarle la pista a este adicto del arte, les dejamos la entrevista que consideramos poesía pura, y para muestra… “un botón”:

Hola Ignacio, ¿Cómo te defines como persona?
Es difícil definirse sólo como persona, más no hacer a disociación:

Me considero un tipo con las dos manos acunadas debajo de una gotera, en una habitación sin puertas ni ventanas. Tengo sed, pero no sabré nunca cómo está el clima fuera.

Como artista, en cambio, si soy la lluvia: inconsciente, la alquimia de los vientos, lunas y mares. Soy el ser impaciente que espera la gota: que intenta hacer llover.

 

Cuéntanos como iniciaste en el mundo del arte…

Comencé a trabajar como DJ a los diez años aproximadamente, mi acercamiento fue desde el sonido en ese entonces, pero no fue hasta que descubrí el instrumento que conecté con el alma de la música, con la música en si misma: La guitarra es un portal, y, lo que empezó como una iniciación por el “mundo” de la música, terminó siendo una exploración inacabable por un universo y su ipseidad.

 

¿Qué ofreces al público en cada una de tus canciones?

 

Un viaje.

Cada una de las canciones, por ejemplo, del disco, podrían ser a su vez dos, o tres canciones en una, buscan un desarrollo, un desenlace, una historia un mensaje. Cada canción podría formar parte de discos tan disímiles como eclécticos entre sí, y me parece que las canciones, con esa estructura, facilitan la posibilidad de ser descubiertas, de desnudarlas, sugieren caminos, seducen en su andar, pero no está nada dicho, y todo puede cambiar de un instante a otro. Como, de hecho, sucede.

 

Cuéntanos un poco de lo más destacado de tu carrera:

 

La palabra carrera ya de por sí tiene en mí una connotación que no se si está buena, mismo “Pasillo” (Single del disco) versa en su estribillo:

“¿Qué más me da el futuro, alimentándome en lo oscuro, hasta hacerme lodo? ¿Qué más me da la carrera, si la victoria no me es buena, para darte todo?”

La carrera como trayectoria, el concepto de “realización” como si uno ya no fuera real a cada instante, son conceptos que me rechinan un poco.

Aun así, y para responder la pregunta, creo que puedo destacar momentos: conectar con escuchas sensibles, la posibilidad de abrir fechas de músicos que admiro, y recibir mensajes de fuera de la propia frontera tras el resonar de mis canciones, aunque, sin lugar a dudas el punto más destacado de mi carrera está por darse el próximo tres de Mayo, al tener mi primera presentación propia, en una sala tan importante, que forma parte del auditorio nacional.

 

¿La mayor satisfacción que te ha dejado el dedicarte a la música?

 

Combatir la soledad.

No sé si ganarle, pero la música, como disciplina, te hace sentir parte de algo más grande, la trascendencia al sujeto: ser uno con otros, es una experiencia que pocas veces se da en mi vida tanto como con la música, y que la ultra recomiendo.

 

Mensaje a los artistas que un día se dan por vencidos y no continúan caminando… 

Si dudas no es. Los caminos son infinitos, qué mejor que elegir uno en el que rendirse no sea una posibilidad.

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También su ultimo sencillo para que te deleites:

 

y este “pilon” para que termines de enamorarte:

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