Malena, una mujer “teatrera”

¡Hola queridos lectores! Hoy se conmemora el #DíaInternacionalDeLaMujer y no quisimos pasar desapercibida la fecha sin postear una entrevista a quien, desde mi punto de vista, no tan solo es una gran artista, sino una gran mujer. “Malena” es un invaluable cuadro de la cultura, es de esas mujeres que no temen a decirle “si” a los retos de la vida y que su determinación se traduce en una trayectoria limpia y satisfactoria de décadas sobre los escenarios (y también detrás de ellos). Sé que existen muchísimas mujeres que son dignas de reconocer y a diario lo hacemos desde esta palestra dedicada al arte y la cultura, así que hoy les presentamos el trabajo de María Elena Julia de la Mora:

Bienvenida Malena, para iniciar… ¿Cómo te describes como persona?

No soy muy buena hablando sobre mí, sin embargo, puedo contarte un poco sobre como inició en mi vida esta historia para que me conozcan mejor. En mi tierra natal (Toluca) me dicen “Julia” en Tabasco me dicen “María Elena” o “Malena” cosa que causa un poco de conflicto para los que tratan conmigo, hace 35 años más o menos que llegué a Tabasco y en los escenarios de este hermoso estado me he dedicado a forjar una carrera en el mundo de la actuación.

¿Cómo fue que aprendiste este hermoso arte?

Ya venía instruida con talleres que tomé en mi universidad. Al no existir las facultades de artes que hoy día sí, uno se metía de forma extracurricular… Sin embargo, al llegar a Tabasco tuve la oportunidad de ver una pastorela hecha por CEIBA y al poco tiempo ya estaba trabajando para “Casa de Artes y Ágora” y aprendiendo en sus aulas.

¿Cuál fue la primera obra en la que trabajaste? ¿La recuerdas?

Curiosamente, te puedo decir que al inicio no me atreví a hacer teatro… hacíamos mucho trabajo de expresión, ejercicios, creaciones colectivas, exposiciones, pero nunca una obra de teatro. La primera obra en la que tuve la oportunidad de participar fue “Los Atardeceres Privilegiados”. De ahí fue hacer proyectos tras proyectos que tuve la oportunidad de trabajar con el gremio que iba conociendo con el pasar de cada colaboración, hasta presentarnos en plazas y escenarios de importancia.

Ya que estamos hablando de escenarios importantes, el Esperanza Iris que para el gremio artístico es un recinto de mucho respeto. ¿Cómo fue pisarlo por primera vez para ti?

La primera vez que estuve en el Esperanza Iris me invadieron los nervios y las emociones a flor de piel, sientes que te “come y te consume” pero las tablas que traía me ayudaron mucho a controlar “las tripas” los nervios tremendos, y todo esto lo viví siendo muy chica, a los 18 años para ser exactos.

¿Qué cosas crees que te ayudaron en tu carrera para lograr tantos años dedicándote al teatro? Y ¿en qué otros roles te has desempeñado en esta industria?

Tener decisión, soñar siempre, y aprender todo cuanto fuera posible. Yo no quería encasillarme en la actuación porque me gusta de todo, la producción, dirección, escenografía, etc. pero los maestros de mi vida me estuvieron invitando a muchos proyectos con giras, tuve la oportunidad de representar al estado y mis maestros influyeron mucho en alimentar tanto mi gusto por actuar como mi permanencia en diversas producciones. Si el lugar donde vives no tiene una escuela de teatro como tal, te vas formando conforme a la marcha, en cada proyecto, aprendes algo nuevo de cada director… lo que me lleva a otro consejo muy importante: NO casarte con un director.

¿Qué obra te dejó marcada de alguna manera?

Es muy difícil decirte una en especial, como te dije no puedes discriminar ninguna obra, todos los directores te ayudan, todos los autores o dramaturgos siempre te dejan algo, pero si tengo que mencionar una, me iria con “Todo casa, cama e iglesia” de Dario Fo, dirigido por Francisco Durán. El reto actoral que implicaba manejar tragedia, comedia y farsa en escena era impresionante, el reto fue muy personal, poderlo realizar me costó a nivel actoral, el entrenamiento que se requería me sacó por completo de mi zona de confort, en algún momento pensé no poder hacer todo esto, pasar de estados de ánimo extremos y fuertes de un momento a otro, pero al final lo logré. Puedo decir que el trabajar con casi todos los directores del estado me ha permitido conocerme y crecer como artista en muchos sentidos.

A propósito del día internacional de la mujer, ¿tu reto más difícil por ser mujer en el mundo del arte?

Sin lugar a dudar te puedo decir que sucedió al momento del fallecimiento del maestro Hildo Gómez, tuvo un percance de salud, un infarto fulminante y me nombran encargada del teatro Espereza Iris. En primera, yo no estaba acostumbrada al trabajo de oficina y mucho menos a ver cosas de mantenimiento, si faltaba un foco, si se rompió algo de la infraestructura, si un guardia no había llegado… para mí estar en el teatro era poder acompañar a los actores y ver temas de iluminación, ensayos, producción. Siempre me decían que por ser mujer no podría desempeñar bien el cargo, que no tenía el carácter, que no era posible lidiar con tantos hombres, y déjate eso… se atrevieron a hablar sobre mis preferencias sexuales y tener que enfrentar esos comentarios era muy difícil, aun más viniendo de otras mujeres. Fue muy difícil pero mi satisfacción es que pude con todo eso y más.

¿Qué proyectos recuerdas con cariño? Cuéntanos las satisfacciones que te deja el dedicarte al arte:

Como directora pude ver muchos proyectos que salieron de las aulas al escenario… todo esto pude ligarlo a la promotoría cultural… iniciar alguna idea de un proyecto, festival y verlo realizado es tan hermoso. Algo que te marca de por vida y que te hace saber como ser humano y como actor estas tomando el camino correcto son esos momentos en los que pones a prueba tu fuerza y temperamento por las emociones tan fuertes y maravillosas que te puede hacer sentir el público, recuerdo cuando estaba en TVT y me tocaba hacer el personaje del tucán en “El mundo de los sueños” para una celebración de niños fuimos a una comunidad a una escuela primaria…  imagina el contexto, yo tenía que estar metida en una botarga desde que salía del camerino hasta que se iba el ultimo niño… el calor, y las complicaciones eran un poco fuertes (no eran botargas como las de ahora que hasta ventiladores tienen jajá) en eso se acerca un niño invidente y me pide permiso para tocarme ya que tenía una enorme emoción de conocer “al tucán” que escuchaba en la TV.

En tu experiencia ¿Qué hace falta para mejorar la cultura en el país a nivel gobierno?

Después de 35 años en el mundo del teatro puedo decirte que, en general hace falta cambiar las políticas culturales por completo en el país, y no se diga en el estado, seguir insistiendo y persistiendo… insistir en la capacitación permanente, sobre todo para los lugares carentes de facultades y universidades para la profesionalización del arte. Y como artistas tener humildad, poder decir sin remordimientos que “tenemos muchísimo que aprender”, dejar de alabarnos entre nosotros y ser más críticos y objetivos de la falta de conocimiento y calidad de muchos proyectos que estamos creando como gremio.  

Nos enteramos que este año te premiarán con la presea Celestino Gorostiza, ¡Cuéntanos!:

(Carcajada larga y de sorpresa) La verdad es que la rumorología dice eso, no puedo confirmarlo o negarlo pues a mí no me han notificado nada hasta el momento, y como podrás imaginar ese premio lo entregan el 27 de marzo por el día mundial del teatro, pero se encuentra pospuesto. Lo que si te puedo decir es que he sido nominada en otras ocasiones y con ser tomada a consideración, con personas de gran trayectoria, en una mesa de votaciones, por un concejo de gente experta, para mí es más que suficiente.

Para terminar, ¿tu mensaje para las nuevas generaciones de artistas?:

Decirles que insistan, hagan oídos sordos a la familia y a la sociedad que juzga, pónganse los audífonos más grandes que tienen no oigan nada que no les sume. Si te equivocas no importa, la vida es un constante ciclo de fracasos, párate y continua. En la tierra existen muchos seres que han pasado por muchos fracasos antes de lograr cosas importantes, científicos que los tachaban de locos, pintores que no vendieron cuadros mientras estaban vivos y sin embargo han dejado historia y han trascendido a través del tiempo gracias a su determinación. La vida no es rosa, tiene colores rosa más fuertes o bajitos, pero también tiene colores negros y grises.

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